Hay una muy mala costumbre en este mundo que quiere ser
post-moderno, pero con todas las dulzuras de las tradiciones. Y es que todo es
medido por lo que nuestros ojos pueden comprobar empírica o sensiblemente. Esto
plantea un problema, y la única pregunta que se me viene a la mente es a partir
de una frase bastante conocida. Ojos que no ven, ¿corazón que no siente?
Esta disyuntiva puede entenderse desde muchos aspectos. Sinceramente,
para sentir amor, ¿debemos ser capaces, a su vez, de verlo con nuestros propios
ojos? ¿No basta con el sentimiento mismo? Tíldenme de romántico, pero creo en
el amor, en el de verdad. No ese que se llena de excusas, con tal de no asumir
la responsabilidad de amar al otro como se merece.
Estos debates han sido el origen de múltiples disputas entre
mis compañeros y pares. Y es que para todos, el amor es visto como algo tan
llano. Ellos apenas rayan la superficie de lo que yo entiendo y siento como
amor. ¿Será que no han conocido el amor de verdad? ¿Será que nunca han
intentado practicarlo, por miedo? Soy lanzado, aguerrido, impulsivo cuando amo
a alguien. Dejan de importarme tantas cosas, hasta el extremo de mí mismo. Será
que ellos tienen una visión egoísta, y siempre piensan en sus personas antes
que en el otro.
¿Porqué entonces, yo tengo ese tipo de entrega? ¿Seré yo
también egoísta? ¿Quiero parecer el héroe de algún cuento, de alguna leyenda?
Quien sabe. Soy autodestructivo, si. Mi autoestima está en el suelo. Lo único
que puedo ofrecer es mi amor, mi comprensión. A veces mis palabras, pero no es
suficiente. Trauma incandescente, que va quemando poco a poco mi corazón.
Y es que esto no es un ensayo psicológico. Filosófico, si
alguien quisiera clasificarlo. Pero es que eso ya es una violencia contra mi
confesión. Encasillarlo dentro de algo es como quitarle su esencia, su ser. Y
estas palabras que escribo un sábado a la noche no tienen ningún sentido. Es
solo mi alma que busca un espacio, desahogarse de todo lo que me guardo.
Sinceridad, ¿para qué? La sinceridad es lógica, y ya hemos
visto como las lógicas del mundo nos han llevado por caminos calamitosos. Quizás
por eso caigo mal entre mis amistades, con mis accionares impulsivos, llevados
mas por el sentimiento que por la lógica y la razón. Y es que tengo miedo,
siempre. Pero me hace sentirme vivo. Porque no hay peor cosa que vivir con ese
miedo. El represor personal, nuestro censor individual.
Corazón, muchas veces necesité tu amor. No es demanda, pero
te necesité. Mi alma se ha quedado contigo. ¿Será por eso que cuando me
abandonaste, me sentí tan solo? Yo te di hasta mi ser. Y te lo llevaste en
abril, cuando partiste en tu barco hacia Madrid. Y yo solo pude llorar,
escondido entre las cajas del puerto. Mi cobardía me ganó, o acaso no quería
que me vieras llorar. O no quería reclamarte todo lo que te llevabas, y
solamente quería que te lo llevaras simplemente. Llévate todo, corazón. Yo me
quedo acá.
Es difícil rechazar a quien te quiere lujuriosamente. Es una
relación sin nada, solo dos cuerpos desnudos que se aman. Yo solamente
cumpliendo mi propósito de hombre, ella gozando de mi cuerpo. Sensual, tal vez.
Amor de unas horas, no se. Pena… si, soy un creído. Creo que a veces lo hago
para probarme a mí mismo. De nuevo, el estúpido egoísmo.
No me devuelvas el corazón, no me devuelvas mis
sentimientos. Si fueron tuyos alguna vez, ahora son tuyos, no vengo a mendigar
lo mío. Solo quiero amarte, y quiero que te vayas lejos. Adiós para siempre, mi
amor.